Visados
L1A o L1B: qué visado le conviene a su empresa
21 de septiembre de 20266 min de lectura
La pregunta «¿necesitamos L1A o L1B?» casi siempre surge tarde, cuando la empresa ya ha decidido trasladar a un empleado a Estados Unidos y ha empezado a reunir documentos. Para entonces, la elección de categoría ya debería estar resuelta: de ella depende no solo la forma de la solicitud, sino también qué pruebas habrá que reunir y cuánto tiempo podrá permanecer el empleado en ese estatus.
La diferencia entre ambas categorías no está en el prestigio ni en la dificultad del trámite, sino en una pregunta concreta: qué hace exactamente esa persona en la empresa.
La base común de ambos visados
L1A y L1B son una misma categoría de visado para traslados dentro de una empresa, dividida en dos subtipos. Comparten el mismo fundamento.
La empresa en Estados Unidos y la empresa en el extranjero deben mantener una relación que califique: matriz y filial, sucursal, o entidades afiliadas bajo propiedad o control común. Un acuerdo de colaboración informal o una franquicia no cumplen este requisito: hace falta un vínculo corporativo real.
El empleado debe haber trabajado de forma continua en la empresa extranjera al menos un año dentro de los tres años anteriores al traslado, y ese trabajo debe haber sido en el mismo tipo de puesto al que se traslada: directivo, ejecutivo o de conocimiento especializado. Un año de trabajo «en la empresa en general», en un puesto de otro tipo, no cumple este requisito.
A partir de aquí los caminos se separan, y se separan precisamente por el contenido del puesto.
L1A: puesto directivo o ejecutivo
L1A está pensado para quienes dirigen una organización, un departamento, una función o un equipo de especialistas: toman decisiones, no ejecutan tareas concretas. Puede ser el director de una sucursal, el responsable de una función, o un ejecutivo que define la estrategia, incluso si tiene pocas personas a su cargo directo.
La pregunta clave aquí no es «cuántos subordinados tiene», sino «quién toma las decisiones». Un equipo pequeño con un responsable que tiene autoridad directiva real se defiende mejor que un título formal de «director» sin capacidad de contratar, despedir o gestionar un presupuesto.
L1B: conocimiento especializado
L1B está pensado para un empleado cuyo conocimiento del producto, los procesos o los métodos de la empresa supera claramente el nivel habitual del sector y es difícil de transmitir rápidamente a otra persona. No se trata de una cualificación general como «ingeniero con experiencia», sino de un conocimiento ligado específicamente a esa empresa: cómo funciona un producto, una tecnología o un proceso interno concreto.
Es el criterio más discutido de toda la categoría: «especializado» y «habitual en el sector» no están separados por una línea clara, y es aquí donde con más frecuencia se piden pruebas adicionales. Lo que ayuda no es una descripción general de la experiencia del empleado, sino ejemplos concretos: qué es lo único, o casi único, que esa persona sabe hacer en la empresa, y qué ocurriría si ese conocimiento no estuviera presente en Estados Unidos.
Distintos plazos de estancia en el estatus
Las categorías también se diferencian en cuánto tiempo puede permanecer el empleado en ese estatus. Para un empleado que se traslada a una oficina ya en funcionamiento, el plazo inicial es de hasta tres años. Después, el estatus se prorroga por tramos de hasta dos años, hasta alcanzar el límite total: siete años para L1A y cinco años para L1B. Esa diferencia de dos años es relevante si la empresa no planea un traslado puntual, sino años de trabajo de un directivo en Estados Unidos.
Una vez agotado ese límite, volver al estatus L1 solo es posible tras haber trabajado fuera de Estados Unidos al menos un año, así que conviene usar el plazo total de forma deliberada, y no en un puesto del que se prevé que el empleado ascienda antes.
Apertura de una nueva oficina: requisitos aparte
Si el traslado es a una empresa recién constituida o que todavía no opera en Estados Unidos, se añade un conjunto de requisitos aparte: hay que demostrar que el negocio cuenta con espacio y recursos suficientes para empezar a operar, y que en un plazo previsible podrá sostener el puesto al que se traslada el empleado. No es una alternativa a los criterios básicos de L1A o L1B, sino una capa adicional sobre ellos.
Para las oficinas nuevas, el plazo inicial de estancia es más corto que para una empresa ya en funcionamiento: un año en lugar de tres. En ese año hay que conseguir demostrar que el negocio ya funciona y puede sostener el puesto, por lo que resulta especialmente importante construir la documentación desde el principio de forma que la posterior prórroga no se convierta en una solicitud aparte, empezada desde cero.
Cómo decidir si el empleado encaja en ambos criterios
A veces un puesto combina formalmente el papel directivo y el conocimiento especializado: por ejemplo, un directivo que además es el único que domina una tecnología clave. En ese caso, la elección no se hace por un criterio formal, sino según qué papel queda mejor respaldado por la documentación disponible: una estructura organizativa y un equipo a su cargo apoyan L1A; ejemplos concretos de experiencia única apoyan L1B.
Mezclar ambas justificaciones en una misma solicitud rara vez ayuda: el resultado es un documento que demuestra a medias una cosa y a medias la otra, y no termina de probar ninguna de las dos por completo. La categoría debe elegirse una sola vez, antes de preparar el expediente, no sobre la marcha mientras se prepara.
Qué comprobar antes de presentar la solicitud
Las empresas mantienen una relación que califica y está documentada, no solo una colaboración de trabajo. El año de empleo en el extranjero está respaldado por documentos y corresponde al mismo tipo de puesto al que se traslada el empleado. Para L1A se ve con claridad quién toma realmente las decisiones, no solo lo que indica el cargo. Para L1B hay ejemplos concretos de conocimiento único, no solo un nivel general de experiencia. Si la empresa abre una nueva oficina en Estados Unidos, hay pruebas preparadas por separado de que podrá sostener el puesto.
Elegir entre L1A y L1B rara vez es difícil cuando el puesto se describe con honestidad. Las dificultades empiezan cuando la categoría se elige por cómo suena, y no por lo que la documentación puede realmente demostrar.
